El cuidado del resfriado de tu niño

Mientras una infección de las vías respiratorias superiores (o resfriado) en un niño mayor talvez no dé tanta preocupación, un resfriado en un niño pequeño puede ser muy preocupante. Un resfriado es una enfermedad viral que quiere decir que tu niño no tiene ninguna infección, sino no es una condición que responde a los antibióticos (antibióticos son efectivos solamente contra las infecciones bacterianas). La única cura para la infección viral es el tiempo. Como padres, nuestro trabajo es dar la atención de apoyo hasta de que la enfermedad se haya resuelto. La atención de apoyo quiere decir que tratamos los síntomas de la enfermedad para hacer que el niño esté cómodo mientras la enfermedad siga su curso. (También, no se recomienda el uso de antitusígeno en niños de menos de seis años.

Cosas para vigilar: Si parece que tu niño tiene congestión o que le es difícil respirar, es útil ver sus costillas. Si sus estómago y costillas se mueven cómodamente y fácilmente, puedes estar seguro al respecto de su respiración por el momento. Sin embargo, si sus costillas doblan, flexionan, o trabajan con cada respiración, y si su respiración es más de 60 veces por minuto, necesitan ver al médico inmediatamente (esto se llama sufrimiento respiratorio).

Cosas para hacer:

  1. Humidificadores pueden ayudar. Si tu niño tiene secreciones muy espesas en su nariz y garganta, un humidificador puede ayudar para diluir esas secreciones para facilitar una vía respiratoria despejada en tu niño.
  2. Dormir con elevación. Como adultos, cuando tenemos un resfriado con muchas secreciones, no nos gusta dormir boca arriba tampoco. Nos elevamos con almohadas o dormimos en una silla. Es lo mismo para nuestros niños. Los niños más pequeños pueden dormir cómodamente en su asiento de coche, un columpio, o una silla rebotadora.
  3. Gotas de salino y succión. La jeringa de pera que trajiste a casa del hospital puede ser muy útil en estas situaciones, pero por sí mismo no funciona muy bien. Una solución de salino (“Little noses” o solución de contacto) puede ayudar a relajar la mucosa para que puedas despejar más con la jeringa de pera. 4-5 gotas en una fosa nasal y el siguiente succión cuando tapas la otra fosa nasal con repetición en el otro lado puede hacer una gran diferencia (aunque a tu niño no le gustará el proceso).

La deshidratación puede ser un problema con los bebés en sus primeros 4-6 meses. Le gustan beber y respirar al mismo tiempo y si tienen dificultad para respirar, no van a querer comer. La succión con las gotas de salino pueden ayudar mucho en estos momentos. Vigila a los síntomas de deshidratación (producción reducida de orina, boca seca, falta de lágrimas, actividad reducida y difícil de despertar).

Como cualquier otra enfermedad viral, la duración de síntomas puede durar 10-14 días. Pero los primeros 5-6 días deben ser los peores. Sigue tratando los síntomas y observa de cerca. Si ves cualquier síntoma de dificultad respiratoria o deshidratación, avísanos.